martes, agosto 29, 2006

Un paseo por Michoacán.

URUAPAN, MICHOACÁN. AGOSTO 27, DE 2006.

Parque Nacional Eduardo Ruiz; se encuentra en una barranca formada por el río "Cupatitzio" (río que canta por sus caídas). Un lugar lleno de vegetación a lo largo de un camino encrucijado. 11:07

Se encuentran diferentes cascadas que con nombres de leyendas adornan los caminos. 11:11

Fuentes pequeñas y grandes son el deleite de la gente, que siempre atraidos por el "ATL" (agua), no pueden evitar meter sus manos en ellas. 11:29

Todo nace de canales henchidos por la lluvias que transportan ATL el alimento de las cascadas y fuentes. 11:47

Así continua uno hasta llegar a un pequeño manantial de donde fluye toda el agua y que por sus figuras rocosas se ha ganado el nombre de "Rodilla del Diablo". Y así acaba el viaje en Uruapan. 11:58

MORELIA, MICHOACÁN. AGOSTO 27 DE 2006.

La antigua Valladolid, hoy Morelia, es lugar de nacimiento de uno de los personajes más importantes de nuestro País, Joseph María Teclo Morelos Pérez Pavón un 30 de septiembre de 1765. Ahora existe un museo en su honor, en la misma casa que lo vio nacer. Está dividida en 4 salas, que van desde su nacimiento hasta su muerte. 15:07

En Morelia aparte de museos hay un sin fin de lugares qué visitar, como ejemplo está el Santuario Guadalupano, una estructura de origen Franciscano (se aprecia la fachada sobria y el cordón franciscano en el interior), cuyo interior fue reconstruido en barro. Hay muchas Rosas por todos lados y alegorias a la virgen. 16:00

El púlpito que se encuentra del lado derecho, muestra que ésta era una iglesia donde sólo hombres entraban. El interior es una antípoda a la fachada, pues ésta va acorde con los ideales de Francisco de Asis, quien a pesar de ser hijo de un padre rico, hizo votos de pobreza, su padre lo mandó a juicio para ver si así entraba en razón o si el juez lograba convencerlo de cambiar de opinión. Francisco no cambió de opinión, al contrario, se desnudó enfrente de todos y entregó las posesiones a su padre. Los monjes de su orden siguieron esos preceptos.16:06

Otras atracciones son el acueducto (al fondo), y la fuente de las "Tres Tarascas" que simbolizan los origenes indigenas, así como la fertilidad.18:01

Morelia y todo Michoacán son lugares exquisitos, se disfruta de todo, ya sean playas, bosques, ciudades, olores, sonidos, etc. Vale la pena pasar de menos un fin de semana en tierras michoacanas. Ya sea en auto (como yo), o en autobús, uno puede visitar este lugar sin temer llevarse sendos chascos...

lunes, agosto 28, 2006

Un paseo por Michoacán.

PÁTZCUARO, MICHOACÁN. AGOSTO 26 DE 2006.

Vista de Janitzio, que curiosamente significa "Bola de pelos de maíz." 12:19

417 escalones por subir para llegar a la cima del cerro llamado "El estribo". 12:53

Los mismos 417 escalones por bajar.12:59

Pero la vista lo vale.12:45

Cruz atrial.13:32

Escudo con imágenes. Primer templo franciscano en Páztcuaro y lugar donde oró Gertrudis Bocanegra (lo hizo fuera del templo, la entrada no se le fue permitida) antes de ir al suplicio. 13:38

Santuario de Guadalupe. 13:53

Típica "Danza de los viejitos". 14:10

Antiguo Convento de Santa Catarina (Casa de los 11 patios), de los cuales sólo quedan 5. Los demás fueron perdidos en el tiempo y recontrucciones. 14:16

Baño de las novicias con fachada barroca, dentro de la casa de los 11 patios. 14:24

La modesta casa del cura. 14:42

Templo de la Compañía, erigido en el siglo XVI con fachada de estilo barroco austero. La torre tiene un reloj que se dice fue dado por el rey de España don Felipe II. 14:47

Un momento en la vida de los habitantes de Pátzcuaro. Gente en el mercado donde se lleva a cabo el intercambio a "trueque", tradición que perdura desde tiempos ancestrales. 15:31

La fuente que se declaró culpable por la muerte de un jinete que se estrelló con ella. Fue a juicio y lo perdió. Condena; ser movida a otro lugar. 15:33

Gertrudis Bocanegra, "Heroina de Pátzcuaro" quien muró en 1817 defendiendo ideas independentistas. Su marido e hijo murieron en combate. 16:19

Cuahui (árbol en náhuatl) donde sacrificaban a los traidores con ideales de independencia y lugar que se convirtió en suplicio para Gertrudis Bocanegra. Al fondo: La Plaza Vasco de Quiroga, fundador y patrono de Pátzcuaro. 16:24

Y así termina el viaje en Pátzcuaro.

lunes, agosto 07, 2006

Casa-Museo De la Bola

Paseando por la avenida Parque Lira, uno llega al parque que lleva el mismo nombre. A mitad de este lugar, sobre la avenida, se encuentra una casona vieja del siglo XVII. Al cruzar el portón que sirve de entrada hay un patio rectangular de buen tamaño, unas escalinatas frente al portón, que llevan a lo que una vez fuera la huerta donde había 420 olivos, que producían aceite de oliva, importante labor para el pueblo de Tacubaya, a pesar de haber sido prohíbido por la "Nova Hispania" , 1700 magueyes y árboles frutales de distintas especies... Por un patio aledaño se llega a lo que fue la caballeriza y unas escalinatas del lado izquierdo llevan al primer piso y el lugar de mayor interés de todo el conjunto arquitectónico. Al observarlo todo, tiende uno a imaginar qué personajes han habitado esa casa desde su edificación hasta hace algunos años, en cuántos encuentros con la historia no se ha visto envuelta, y muchas cosas más. Su suntuosidad y estilo de formas elegantes hablan de habitantes puedientes.

Su historia se remonta a 1600 según documentos que la certifican, de ahí hasta la fecha, han vivido 19 personas en ella. Francisco de Bazán y
Albornoz fue su primer propietario en 1616, un tío Inquisidor Apostólico del Santo Oficio . En la segunda mitad del siglo XVII la habitaron el Arzobispo Mateo Saga de Buquerio, Sebastián Guzmán y Córdova, El Caballero de Santiago Antonio de Osorio, y Miguel Gambarte. A finales del siglo XVIII, la casa fue testiga de la desafortunada pérdida del poderío económico de un tío envuelto en el negocio de las minas, un tal José Gómez, quien se ve obligado a vender la propiedad. La adquiere el Conde de la Cortina y la vende al Marqués de Guadalupe o la familia Rincón Gallardo, quien la manda fraccionar en una casa chica y una grande, se cree que la grande es lo que vemos ahora. Ana Rosso de Rincón Gallardo, fue una de las últimas propietarias de esa dinastía, quien al verse viuda decide hacer voto de pobreza confinándose en un rincón de la casa donde tenía como único mobiliario un catre maltrecho.


A la muerte de Doña Ana, la casa quedó en manos de familiares de ésta. Y fue Joaquín Cortina Rincón Gallardo que por la pingüe cantidad de $95,000.00 pesos vende la casa a "Don Antonio Haghenbeck de la Lama" un pariente suyo, en 1942, que la paga con billetes de a 5 pesos que llevaba envueltos en papel periódico.
Don Antonio Haghenbeck fue un hombre de descendencia alemana, de una familia acomodada en las altas clases sociales. Los lazos de sus ancestros se pueden sentir en la casa, ya que usó material de la casa de sus padres, cuando ésta fue demolida, además de ésto a lo largo de la casa hay recuerdos gráficos de sus antepasados, ya que las hermanas Juliana y Josefa San Román, abuela y tía de Don Antonio, fueron pintoras y pupilas del pintor catalán Pelerín Clavé, quien fuera director de la escuela de San Carlos.
Don Antonio era un coleccionista de objetos de toda índole, creando un estado
abigarrado, dándole a la casa un estilo "ecléctico". Las diferentes salas, como el comedor con la mesa de roble, la biblioteca y sus pinturas del siglo XVII, el salón Rosa y el salón Verde donde se admira un escritorio tipo "Boulle" llamado así por el autor Charles Boulle, las dos recámaras -la de verano y la de invierno, objetos de varios estilos, entre ellos: jarrones franceses con imágenes de Napoleon, pinturas anónimas mexicanas, pinturas de su tía, vitrinas con platos de compañía de Indias, porcelanas de Limoges, cristaleria de Bacarat, que hacen de este espacio algo digno de cualquier museo. Cabe aclarar que todo está exactamente como Don Antonio lo tenía en vida.

En el interior de la casa hay una especie de templo que mandó hacer, pues por sus achaques no salía de la casa, y como deboto cumplía con sus obligaciones religiosas al pie de la letra. En este templo hay un objeto que Don Antonio consideraba el más preciado de los tesoros; "El zapato del Pescador". Este interesante objeto que no es cualquier zapato, se le llama así por que es dado por el Pescador de Pecados, es decir, "El Papa", y se da como símbolo de amistad.
Don Antonio muere en 1992, con más de ochenta años, soltero y sin descendencia. Dentro de sus más explícitos deseos es que su fortuna y sus propiedades (entre éstas están La hacienda de Santa Mónica y la Hacienda de San Cristóbal Polaxtla, en la Puebla de los Ángeles) sean donados al pueblo y así convertidos en museos, como aquellos que en algún momento de su vida visitara en todo el mundo. Así nace el Museo Casa de la Bola que la fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de la Lama se encarga de mantener en pie.
El recorrido de esta casa-museo es por demás interesante, desafortunadamente sólo dan 45 min. para recorrer todo. Hay un guía que liderea la expedición y cuida que nadie se pase de calavera. Los domingos se puede visitar, los demás días con previa cita.
El museo casa de la Bola, llamado así por que se cree que tal vez tuvo una Bola como objeto arquitectónico, o tal vez por que de ahí salió una muchedumbre también llamada "Bola", sea como fuere, tiene un toque especial que mantiene vivo el espíritu de un hombre como Don Antonio.

lunes, julio 24, 2006

Una bitácora familiar (3a y última parte).

Creo que aceleraba sin darme cuenta de ello. Quería llegar antes de que se volvíeran a llenar las calles de gente.
En no más de una veintena de minutos de nuevo veía a lo lejos aquella estatua y su glorieta. Penetré por la mismas calles y llegué al centro donde estacioné el auto. ¡¡¡Qué diferente me parecía hora!! Las calles vacías como lo había imaginado mas que una que otra persona, la mayoría de edad avanzada, niños y sus padres, pero sin camionetas ni hip-hop.

Puente en Cotija.

Me acerqué al mercado que había visto el día anterior con recuerdos en mi mente al ver montones de paquetes rojos, ¡sí!, aquél queso que mi abuelo degustaba con su envoltura eternamente colorada. Pensé comprar uno, pero no aguantaría el camino de regreso. Ya una vez en el mercado, caminé entre los pasillos en busca de comida. Encontré un pequeño puesto con un tío muy amable que me llamaba "compadre", me senté y degusté una carne rojiza, enchilada, en una especie de torta, creo que era algo típico del lugar. Mi "compadre" entabló charla y pues le conté más o menos por qué había ido a Cotija, pero ni comentario chistó. Al terminar el desayuno, me despedí de mi nuevo "compa" y salí del mercado.
Tenía pensado dar un último vistazo a la ciudad, pero en aquel momento vi algo que llamó mi atención. A unos pasos había un puesto de esos con ruedas, blanco con papas friéndose en un aceite candente. Pero eso no fue lo que llamó mi atención, sino que a un costado con letras rojas y no muy grandes, decía "Barragán". Había una mujer de unos 50 años a quien pregunté si ella era Barragán, me dijo que no, que su marido sí. Inmediatamente llegó un hombre de entre 50 ó 60, estaura mediana y ojos claros, ¡¡mmm!! José mi tío abuelo también los tiene claros, pensé, se sorprendíeron cuando les dije que yo también era Barragán. Trabé conversación con mi "pariente", les expliqué el porqué de mi vista, pero en esta vez sí hubo reacción. Me dijo que él conocía a todos los Barragán del área, y me ofreció cuanta ayuda fuera necesaria para contactarlos y seguir indagando. ¡¡¡Qué gusto me dio!! Estrechamos nuestras manos en despedida y prometí regresar con más información.
Después de todo no fue mala idea regresar al pueblo, quedé con un mejor sabor de boca por haber encontrado parte de lo que buscaba.

Con calma me di a la tarea de diseñar el camino de regreso.Quería conocer más sobre el Michoacán y como mi objetivo se había llevado a cabo estaba feliz, ergo dispuesto a disfrutar el resto del viaje.

Así que de Cotija me dirigí a Uruapán. En el camino experimenté un cambio de clima, pues la temperatura subió a 28º, también el terreno cambió, ahora manejaba entre sembradios y de vez en cuando uno que otro puesto que vendía cocos o helados. En algún punto del camino hubo un accidente que causó que lo cerraran, y fuimos desviados a una carretera polvorienta entre apantles y pacas, así

Sembradios en el camino.

manejábamos en fila, seguramente se seguían unos a otros creyendo que el de enfrente sabía por dónde iba, de menos así lo creía yo. Unas horas más tarde llegaba a Uruapan.

Fui recibido por unas casas blancas a los costados de la carretera. Llegué a una avenida bastante inclinada rodeada de puestos que vendían sombreros y vestidos tradicionales. Había muchos turistas por todos lados. Bajé por la inclinada calle hasta que llegué a una plaza de tamañano mediano. Vi un quiosco muy bonito en medio de ella, y a unos pasos una escultura en honor a los valerosos hombres que lucharon por nuestra independencia, que fue ignaugurada por Don Porfirio Díaz, según se leía en una placa conmemorativa.

Uruapan.

Frente a esta concurrida plaza, hay una iglesia con un portal en forma de óvalo, bueno en sí es un arco ojival peraltado y en los otros lados hay edificios de talla colonial. Pero lo mejor es que hay hartos puestecillos que venden de todo, al igual que mucho espacio abierto que hace de esta plaza un buen lugar para echar "pompas de jabón". En cuanto acabé de contemplar todo ésto, regresé a la calle inclinada. El sol alumbraba algunas montañas lejanas como para poner en claro que ese lugar tenía mucho que ofrecer, lo cual no dudo.

Ya no paré hasta llegar a Pátzcuaro, mi destino final. El sol se ponía y la carretera se llenaba de colores rojizos y sombras por doquier. A Pátzcuaro se entra por una calle muy angosta que lleva hasta el centro de ese lugar encantador. Me hospedé en un hotel en el centro y salí a comer. Encontré un mercado de comida donde me acomodé en una mesa enorme. Las voces que se escuchaban eran ensordecedoras, pero a diferencia de Cotija, eran bienvenidas, pues todas ofrecían comida. Pedí un plato que tenía pollo, lechuga, otros vegetales y era enorme, como para tres personas. Logré comer la mayor parte. Regresé al hotel a dormir después de haber comido.

A la mañana siguiente salí a recorrer el lugar. Hay muchas plazas que albergan todo tipo de sorpresas a su paso. En una de ellas está una estatua de Gertrudis Bocanegra, oriunda del pueblo que por haber promovido ideas independentistas fue fusilada en 1817, no sin antes echar calurosa arenga a sus ejecutores. También está la casa del "gigante", llamada así por una estatua gigante en su interior, desgraciadamente es una casa particular, así que no se puede ver más que el exterior.

Iglesia en Pátzcuaro.

Hay muchísimas iglesias y lugares que visitar en Pátzcuaro, podría escribir y escribir sobre ellos, pero no lo haré.

Después de vagar por aquí y allá, me aventuré al lago donde hay tres islas, la mayor Janitzio, es la que visité. Para llegar tuve que embarcarme en un bote muy largo y lleno de gente.

Isla de Janitzio.

El viaje dura como 20 minutos. Se ven los típicos pescadores con sus redes de mariposa, que sólo pescan turistas bondadosos para que les den dinero, pues la pesca ya no es negocio.Lo atractivo de la isla es el mirador en forma de Morelos, y los suculentos pescados blancos típico platillo del lugar. Después se regresa uno en otra lancha.

Yo en Janitzio con sombrero de Uruapan.

Finalmente, me dirigí a Morelia. LLevaba el corazón pleno por tan aventurado y exitoso lance. Fue difícil partir de Michoacán, pero necesario.

Aprendí que con un poco de paciencia se puede lograr todo. Conocí mucho más de lo que esperaba y satisfice mi curiosidad, que aunque encontró cortapisas al principio, al final se vio recompensada. Ahora, he empezado a planear un viaje a Yalala, Oaxaca, ahí nació mi bisabuelo don Jerónimo, padre de mi abuela...

Quiero dedicar esta entrada a mi abuelo Salvador Barragán López, que nos dejó hacen ya casi 11 años. Donde quiera que esté, nos volveremos a encontrar...