martes, enero 05, 2010

De Pata de Perro.

Bueno pues las vacaciones están por terminar, al menos al momento en el que escribo ésto. Yo pienso que es bueno salir a conocer mundo, y las vacaciones siempre dan esa oportunidad.
Hay muchas opciones siempre, sobre todo en un país como el nuestro. Podría ser una ciudad como Monterrey o un pueblito como Pátzcuaro, una ciudad colonial como Guanajuato, un bosque, o un desierto como el de Chihuahua, o simplemente una playa. ¡Sí! ¡La playa! ¿A quién no le gusta sentir el calor de la arena o el vaivén de las olas del mar con todo y su sabor salado? Y pa' playas México se pinta sólo ¿Qué no? Pues yo quiero sugerir unas. Ya en alguna otra entrada allá en el 2006 cuando solía escribir más, ¡ejem! mencioné este lugar. A 8 horas del D.F. y 299 kms de Morelia, se encuentra la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas, la cual tiene un titipuchal de opciones playeras y actividades relacionadas a ellas.

Empezaré por la más conocida que es Playa Azul. Ésta es sin duda la más visitada de todas, cuenta con varias opciones de hospedaje, el cual no es caro, y también tiene un oleaje muy apto pa'l surfin. De hecho cuando estuve allá este diciembre, se celebró una competencia de surfing, y los ganadores se llevaron ni más ni menos que ¡una caguamota! y no hablo de la tortuga.

Playa Azul cuyas aguas azules y cálidas es una buena opción pa' pasarla bien en la playa, es donde uno debe esperar el encuentro con las masas, aunque en temporada baja está casi vacía. Una de las mayores atracciones y eventos pasa aquí en octubre. Se le conoce como el mes de la tortuga pues aquí como en muchas otras playas, llega la tortuga negra a desovar y en ese mes es cuando se liberan más de 5 000 crías.

Muy cerca de esta playa hay otra que se llama “Barra de Tigre”. Este lugar es famoso por dos cosas, la opción de observar aves, pues cuenta con una laguna muy azul, y en ella abundan varias especies de aves.


Aunque debo decir que el año pasado encontré para mi placer, muchas aves, entre ellas patos, sin embargo este año no los había y la laguna la convirtieron en centro de recreo, lo cual creo, espantó a algunos de estos animales.


Todavía el año pasado desembocaba en el mar un pequeño riachuelo que lo unía con la laguna, pero esta vez ya no encontré dicho riachuelo. O lo desaparecieron para concentrar el agua de la laguna y hacerla más profunda y así poder nadar, por lo que me inclino, o las fuerzas de la naturaleza acabaron con el riachuelo. Ya sea la una o la otra ¡Qué triste!.

La otra gran atracción es el casco descascarado y oxidado de un buque noruego de nombre “Betula” que encalló en estas aguas y los peces y seres marinos han hecho de él su hogar.


La siguiente playa que quiero mencionar se encuentra a 50 km de Playa Azul. Lleva por nombre “Caleta de Campo”. Esta playa me parece una mejor opción ya que por su lejanía es menos visitada. Aunque sean 50 km se lleva como una hora llegar a ella, a menos que manejen a 100 p/hr. en curva, y las más veces curvas muuy cerradas.

Además, el paisaje vale el manejar despacio ya que después de sólo ver maleza, vacas y gente, se encuentra uno con el azul del mar al salir de una que otra curva. En esta playa se puede practicar el boogie, que es una mini tabla de surf que sirve para deslizarse en las olas y es muy
divertido. Los alquilan por hora. Eso sí, aténganse a las consecuencias pues aunque el océano se llame pacífico, no lo es, y el que le puso así lo hizo seguro para timarnos a todos. Por ende uno termina muy revolcado o raspadas las rodillas, pero no importa es divertido, así como lo indica el video. También hay áreas para acampar aquí, y muchos lugares donde comer que llaman “enrramadas”.

La comida es cara, hasta $90 por un cocktail de camarón y eso mismo por unas suculentas “camaronillas”. La piña colada en una piña bien helada puede que valga la pena. Caleta de Campo es una playa muy agradable, y aunque la arena esté llena de piedras, vale la pena visitar.

video



A la siguiente playa la llaman “La alberca marina de Michoacán” y por nombre tiene “Pichilinguillo”. La atracción principal son los paseos en lancha. El recorrido que dura más o menos una hora es muy interesante. Se pueden ver varias formaciones rocosas que se llenan de espuma cuando las olas se estrellan contra ellas, también se han formado cuevas o grutas, y durante todo el viaje serán acompañados de aves como pelícanos y gaviotas.


Se puede practical el esnorquel y la pesca. Si tienen suerte verán diferentes tipos de peces así como manta rayas, tortugas, etc. El agua es azul azul, y el mar tranquilo, generalmente. Pero tengan en cuenta que si se marean en lanchas, mejor tomen un poco de medicina anti mareo. Las lanchas llevan chalequos salvavidas, máscaras acuáticas y esnórquels.

video


Otras playas ofrecen más o menos lo mismo, pero ya se encuentran más lejos. Maruata por ejemplo está a 100 km de Playa Azul y es una de las mejores. Faro de Bucerías se considera
un acuario natural, pero está más lejos aún. Tanto en Maruata como Faro son destinos tortugueros y se puede acampar en la playa. En especial cerca de Faro en una playa llamada “La llorona” que no tiene que ver con la Llorona que espanta. Pero no importa cuan lejos o cerca estén, todas las playas conservan un toque virgen.
Actualmente el gobierno está trabajando en nuevas carreteras y supongo que quieren explotar todo el potencial turístico de la zona. Me parece una buena idea, aunque por otro lado eso significa destrucción y contaminación de las playas y su fauna. Lo que ahora puede ser un paraíso tropical, después puede ser un Acapulco cualquiera y no es por menospreciarlo. La ventaja es la distancia, 8 horas en auto. Pero ya hay vuelos a Lázaro Cárdenas.



En fin, lo mejor es disfrutarlo ahora que aún se encuentra en buen estado. Así que agarren su mejor traje de baño, la cubetita, rastrillo y pala, y sigan el ejemplo de las niñas de la foto, bronceador o bloqueador solar, y aventúrense a la costa de Michoacán.