martes, enero 24, 2006

Cementerios y sus ritos.

Siempre me he preguntado por qué los cementerios ponen tanto espanto en los rostros de la gente. Tal vez sea lo que significan; un lugar donde abundan cuerpos descarnados o esqueletos blanquiscos que alguna vez caminaron entre nosotros. Quizá sea psicológico. Para mí, siempre han tenido una fascinación extraña, pues son sólo una conexión entre la vida que corre a nuestros pies y aquellas de los que ya no corren más, y eso me emociona. Me hace pensar en cómo debieron de haber sido sus vidas, y me gustaría ver, oler y sentir lo que ellos vieron, olieron y sintieron.

Desde épocas remotas la muerte ha significado el paso de una vida a otra. Las culturas antiguas le tenían respeto y le brindaban culto. Ahora, le tenemos miedo, pero, ¿qué no un vivo es más peligroso? La gente se horroriza al ver que una persona adora a la"Santa Muerte", empero, para sorpresa de todos, la iglesia católica es responsable de ello. Esta práctica antediluviana, empezó en la edad media, ya que la igelsia se esmeró en que todos tuvieran una "Buena muerte," al grado de publicar libros donde aprender como bien morir. En México, esa tradición echó raíz. Las ideas europeas más las costumbres mesoamericanas resultaron en un culto casi sagrado a la llamada parca o muerte que viaja siempre con su guadaña para cortar el lánguido hilo de la vida, blancos sus huesos y vacios sus ojos...

Hun Hunahpú y Wukub Hunahpú en el inframundo o Xibalbá

En cuanto a la muerte en la época prehispánica, los cronistas que relatan las tradiciones y difirentes cultos mesoamenricanos, escriben que los antiguos mexicanos tenían miedo a ella, sin embargo, al parecer no fue así. Los gritos y escenas catártica que vieron ellos, no significaban dolor sino como una especie de fenómeno espacio-tiempo de generación y regeneración. Se vivía en un mundo arraigado a la muerte, y eso se puede ver ya en los mitos y prácticas rituales como el sacrificio, ya en lugares como el Mictlan, Cumiehchúcuaro, el Metnal, el Xibalbá, etc. Incluso el vientre de una mujer embarazada representaba el Mictlan. Los ritos mortuorios eran muy elaborados, llenos de cantos de lamentación o tlaocolcuícatl y cantos de "suciedad" o tzcocuícatl, harto llanto, gritos , mortajas y rituales.

Aquí os muestro un poco de esos cantos

Zan yeica nichoca, nicnotlamatli - Por eso lloro me aflijo

nonicnocahualoc in tenahuac- Quedo abandonado entre la

tlalticpac - gente en la Tierra

¿Quen connequi moyollo - ¿Qué quiere tu corazón dador

ypalnemoani? - de la vida?

Ma oc mellel onquiza ycnopillotl- Que salga de tu pecho la miseria

Ma oc tinalihui monajuac titeotl - Que supure cerca de ti, dios

An tinechmiquitlani. - Ah, deseas mi muerte.
Antes de los cementerios, loa antiguos mexicanos enterraban a sus muertos en distintos lugares, patios de casa, tumbas de tiro, centros ceremoniales, etc. Los españoles traían ya sus propios ritos y creencias, que ganaron terreno sobre los del antiguo México. Y así, se dio origen al primer cementerio virreynal, que se encuentra cerca de chapultepec. Los cementerios y tumbas se encontraban dentro de los predios de las iglesias, así como dentro de ellas mismas, para asegurarse un lugar cerca de Dios, por supuesto sólo la gente pudenda tenía este privilegio. Un ejemplo muy bueno, es el ahora "Museo de la muerte" en San Juan del Río, Querétaro.
Los cementerios proliferaron durante los años siguientes. Algunos de ellos alcanzaron una belleza monumental. Como mejor ejemplo está el cementerio de "San Fernando", donde no sólo se encuentra lo mejor de la sociedad del siglo XIX, entre generales , artistas, 8 presidentes (incluyendo a Benito Juárez, foto de enmedio) sino también un lugar muy interesante por la maestría utilizada en sus mausoleos, la belleza de las formas y la riqueza en cuanto a símbolos funerarios; como antorchas de cabeza, demostrando que la luz de la vida se ha extinguido, mariposas que tansportan el alma de los que ya han partido, etc.

Los cementerios son varios, lo rituales han cambiado con el paso del tiempo, pero el próposito, aún no y no lo hará. Yo creo que ellos son lugares de paz, y no lugares de miedo. Ya sé que se dice que existen casos de apariciones fantasmales en ellos, (en San Fernando hubo una, de una niña), pero insisto en que un ser vivo representa mayor peligro, pues si lo analizamos nos pueden hacer seres muertos. La idea de los cementerios como lugares diabólicos, viene, creo yo, de las malas interpretaciones culturales, mitos, e inventos de mentes no tan intranquilas. Si tomamos en cuenta que en algún momento de nuestra historia vamos a terminar en uno de ellos, creo que lo mejor que podemos hacer es verlos como un lugar grato para pasar el rato que será equivalente a una eternidad...

4 comentarios:

Licery dijo...

Muy interesante tema. Es muy cierto lo que dices: " ¿qué no un vivo es más peligroso? ". Como ya te había comentado algún dìa, hasta el dìa de hoy en este planeta jamàs he estado en un cementerio, tal vez esa sea la causa de que esos lugares me aterroricen.

Tambièn es verdad que depende mucho de la cultura que heredamos de las personas cercanas a nosotros que casi siempre es de tristeza, dolor, angustia y muchas làgrimas.

Tal vez todo sea cuestión de seguir leyendo y estudiando (asì cono tú lo haces) acerca de las diferentes formas de entender la muerte y todo lo relacionado a ella y de esa manera algún día cambiará mi perspectiva de ese paso de la vida a la muerte, sobre todo de las personas que quisièramos estèn siempre con nosotros.

The Fish out of Water dijo...

Qué onda Nerpus
Pues yo creo que mucho que le tenemos miedo a la muerte porque el humano le teme a lo desconocido. ¿Quién puede decir con certeza qué hay después de morir? Escuchamos historias de túneles y luces al final, pero.... ¿quién te dice con certeza lo que sucede una vez después de morir? Nadie... solo experiencias moldeadas por las creencias religiosas y lo que los libros sagrados de diferentes religiones te dicen, lo cual se cree por dogma. Un cementerio representa eso: el paso a ese mundo desconocido, el dejar lo que hasta ahora se conoció y seguir no sé donde o cómo.
También representa una separación de la gente que amamos, una separación inevitable que tendrá que suceder tarde o temprano.... representa un castigo (se suponía que Adán sería inmortal antes de pecar).... en fin, que representa muchos temores del ser humano.
Y estoy de acuerdo contigo: se les debe temer más a los vivos que a los muertos.
Por cierto, una pregunta: esa ilustración de Hun Hunahpú y Wukub Hunahpú.... no me suenan como nombres aztecas.... ¿a qué mitología pertenece?.... ¿a la maya?... perdón por la ignorancia.
Saludos
George

Nerpus dijo...

En efecto mi amigo Fish Outta The Water, pertenecen a la cosmogonía Maya. Si te interesa saber más de ellos,puedes leer el popol vu. Se supone que ellos descienden al inframundo (o Xibalbá)donde son engañados y muertos. Pero al final cobran venganza. La imagen que puse es una pintura hecha por John Palencar, un artista dedicado a la pintura fantástica, en una contribución para la revista national Geographic. Gracias por tu comentario.

Malena-R7 dijo...

La muerte nos hace reflexionar sobre la existencia finita del ser humano en este mundo. La existencia de "nuestro" tiempo está vinculada a la muerte, en el momento en que nos damos cuenta que nuestro cuerpo morirá. Así el homo sapiens y el homo neandertal al tener la capacidad de unir el antes y el despues del instante vivido, comienzan a realizar los primeros ritos funerarios, comienzan a crear un lenguaje en torno al rito mortuorio: "ciudad de la muerte". Una de las primeras tumbas descrita por Mircea Eliade dice: "los cuerpos salpicados de ocre rojo están enterrados en fosas, en las que se han encontrado objetos de adorno, los cráneos y osamentas animales descubiertos al
lado de las tumbas son los restos de comidas rituales y ofrendas sacrificiales...". Con esto podemos deducir que el hombre siempre ha tenido la necesidad de saber que después de la muerte...no desaparecerá sino que más bien su alma podrá liberarse de la prisón corporal. Siguiendo la concepción platónica, me atrevo a decir que el alma es inmortal y que por lo tanto "la ciudad de los muertos" (el cementerio) va a ser una nueva morada, pero tan sólo para lo córporeo, ya que nuestra esencia permanecerá...