sábado, junio 01, 2013

Ex Convento de Culhuacán

El Ex convento de Culhuacán, como su nombre lo indica se encuentra en esa localidad a las faldas del Cerro de la Estrella.
Este lugar que ha sido habitado desde 300 a.c guarda entre sus calles maltrechas las ruinas de este hermoso ex Convento.
Sus ruinas ahora restauradas se levantan del piso malforme y se acompaña de los pasos de transeúntes, autos y el metro.



Se comparte su historia con muchos, sino es que todos los otros conventos que en otrora funcionaran como centros de evangelización y enseñanza de artes y otros oficios. Al termino de la conquista la orden de San Agustín en su tarea evangelizadora construye este hermoso edificio dedicado a San Juan Evangelista.



Ahora se usa como museo y se puede recorrer y caminar por pasillos sombríos que deleitan al visitante con sus impresionantes murales al fresco realizados en los siglos XVI-XVIII con representaciones de la vida de Cristo y actividades de la orden, así como unos marcos majestuosos de estilo barroco, como se ve en las imágenes siguientes.


Desde su construcción en el siglo XVI hasta el año de 1756 funcionó este convento, y de ahí fue de casa parroquial  a sede de mayordomía, vivienda y hasta cuartel general zapatista.

En 1944 es declarado monumento histórico y es entonces que comienza su restauración después de haber sufrido largos años de abandono y el horrendo deterioro que con ésto llega.


Durante los trabajos de restauración del ex convento se encontraron diversos objetos de origen prehispánico lo que no es de extrañar pues Culhuacán fue un centro importantísimo en Mesoamérica ya por sus orígenes y leyendas de las cuales la más importante es la de Mixcóatl, un guerrero que comadaba a los toltecas y quien se enamoró de una doncella de nombre Chimalli. Después de varios intentos finalmente logró que Chimalli le hiciera caso y así es como ella da a luz a Quetzalcóatl. Mixcoátl muere en batalla y años después Chimalli pide a Quetzalcóatl que lo vengue, lo cual logra. Quetzalcóatl encuentra los restos de su padre y los entierra al pie del Cerro de la Estrella.



Los mismísimos mexicas buscaban ese linaje culto y sagrado y es por eso que Acamapichtli quien era portador de sangre culhua y mexica, se convierte en gran Tlatoani (gobernante) de la gran Tenochtitlan.


De lo más sobresaliente se encuentra su claustro bajo de traza cuadrangular y delimitada por arcos de reminiscencia románica y columnas de cantera.
Sus pasillos conducían a la cocina los baños y el comedor también llamado refectorio.



En el vestíbulo se ve la figura de San Agustín protegiendo a representantes de la orden.

De ahí se llega a la sala de Profundis que estaba decorada para celebrar actos religiosos caracterizados por cantos en latín sin acompañamiento musical. 





En dos esquinas se encuentran murales muy originales que pueden ser representaciones de paisajes de la época obviamente realizados por manos expertas como eran las de los pintores otrora llamados Tlacuilos, nativos del lugar.
También se pueden ver los restos de la iglesia original, parte de los muros, las bases de las columnas que sostenían el techo, los confesionarios y la muy austera fachada que da al panteón vecinal.

En el claustro alto se encuentran los frescos que le dan fama a este recinto. Este claustro era utilizado solamente por los miembros de la orden y eso quedó plasmado en sus murales de estilo plateresco y renacentista.







Ahora como museo de sitio sigue en cierta forma cumpliendo con el objetivo que se le dio en otra época pues continúa siendo un  medio de aprendizaje y aún cuando sus murales ya no se iluminan a la luz de vela, ni conservan las imágenes su claridad original aún es sin duda alguna un lugar lleno de misticismo y enseñanaza.


La gente organiza ferias y fiestas a los costados de este bello ex convento y se reune al rededor de un ojo de agua que en otra época fue muy importante en la comunidad.




Hay que darse una vuelta por este museo para darse una idea de su belleza e importancia. Desgraciadamente no tiene mucha difusión y estoy seguro que muchos ni enterados están de su existencia. 

No hay comentarios.: